
La diferencia entre nosotros y un pequeño niño que sufre alucinaciones y cree que hay alguien más en su pieza y que le va a hacer daño, es que nosotros ocultamos el miedo, en verdad tratamos de ocultarlo (y nos hace mal).
La sensación de una bala calibre 44 atravesando tu cabeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario